El reportaje de un estudiante erasmus en Budapest

domingo, 18 de septiembre de 2011

Buda (I): Bastión de los pescadores e Iglesia de San Matías

En la colina de Buda, junto al Palacio Real (al que no pude entrar porque casualmente ese día había una cata de vinos cuya entrada se salía de mi presupuesto) se erige imperioso el Bastión de los Pescadores, un mirador cuya única función desde su construcción, allá a principios del S.XX, siempre ha sido la decorativa, y es que desde aquí se pueden tomar bellísimas instantáneas de Pest, en el lado opuesto de la ciudad.

Parlamento a la izquierda y Puente de las Cadenas a la derecha. Si no recuerdo mal, estas fotos las hice un poco más a la derecha del Bastión, pero bueno, la diferencia de visión es mínima:


Puente de las Cadenas y, al fondo, la Basílica de San Esteban:


Otra más del Parlamento y del majestuoso paso del Danubio por la ciudad:


El Palacio Real, otro día será, chico:



Paralelamente a la Plaza de los Héroes, el Bastión también guarda un significado histórico, y es que está compuesto por siete torres, que conmemoran a las siete tribus fundadoras de Hungría. El Bastión recibe su nombre del grupo de pescadores responsable de defender este enclave de las murallas de la ciudad en la Edad Media.

Algunas de las torres:



Plaza central del Bastión:


La estatua que vemos en el centro de la plaza representa a Esteban I de Hungría, el primer rey de Hungría, cristianizador de los húngaros y santo patrón:


No podía faltar la foto:


Seguimos con más fotos. Ésta un poco oscura (no consigo dominar todavía mi nueva cámara) donde vemos en primer plano una de las torres del Bastión, al fondo el Palacio y, un poco más al fondo, la estatua de la libertad en la Ciudadela:


Dentro del Bastión podemos encontrar un selecto restaurante, donde incluso se ponen a tocarte el violín (el instrumento) mientras estás cenando:


Atardeciendo en el Bastión:


Otra más, de regalo:


Antes de entrar al mirador, tenemos que pasar, aunque sea de largo, por la Iglesia de San Matías, uno de los más hermosos templos de arquitectura ecléctica de Hungría.
Su nombre lo recibió por el rey húngaro Matías Corvino, quien hacia 1470 restauró y reformó la iglesia. Fue uno de los tantos reyes que modificaron la iglesia después de que el rey Béla IV la mandara a construir, siendo el primer monarca que mandó a construir un palacio en la ciudad.
Gracias a su excelente acústica, en su interior se celebran también conciertos de órgano y de música clásica:




Si ya es bonito de día, no os imagináis como impresiona todo esto de noche, sobre todo visto desde Pest, dando un paseo por la ribera del Danubio. Precisamente el otro día andaba por allí pero no tenía la cámara, así que espero ir esta noche aprovechando que es domingo y tengo poco que hacer, porque ahora que ha empezado la facultad estoy bastante liado entre semana, algo que ha quedado comprobado viendo la fecha de las entradas, y es que ya llevaba algo más de una semana sin publicar nada. Mis más sinceras disculpas a mis pocos pero fieles seguidores. También tengo que completar lo que será una trilogía dedicada en exclusiva a Buda. Espero ir a visitar pronto también la Ciudadela y no encontrarme de nuevo con ninguna especie de cata de vinos ni nada similar en el Palacio Real.

Por otro lado, no todo va a ser turismo y fotos de monumentos varios (no lo digo por que yo aparezca en alguna que otra foto). También tengo pensado hablar en entradas posteriores de la ajetreada y amplia gama de vida nocturna que ofrece la reina del Danubio. El blog está creado para conocer a fondo todas las facetas de la ciudad, así que también tendré que escribir alguna que otra entrada de la vida en la Universidad. Algo que me ha dejado sorprendido, por ejemplo, es del alto nivel de conocimiento que tienen en mi carrera (Filología hispánica, para el que acabe de llegar al blog). Me ha fascinado, por ejemplo, que haya asignaturas de literatura en las que pueda llegar a aprender más aquí que en mi propia Universidad en Granada...aunque de eso ya hablaré en otra ocasión.



Szívesen (Con mucho gusto)

viernes, 9 de septiembre de 2011

Avenida Andrássy, Plaza de los Héroes y Parque de la Ciudad

Muy cerca de mi nueva choza en Budapest (sí señores, ya tengo piso, con los portugueses que mencioné en otra entrada) tengo la oportunidad de disfrutar de un paseo por la principal arteria aquincense (gentilicio de Budapest), catalogada como Patrimonio de la Humanidad: Andrássy.
Dividida en dos por el enorme cruce de Oktogon, Andrássy es todo un emblema de esta ciudad. Se remonta a finales del siglo XIX, numerosas casas y palacios renacentistas, con sus bellas fachadas, pueblan las "riberas" de este bulevar.




En la foto de arriba, a la izquierda podemos ver el edificio de "La casa del Terror", un museo que refleja dos periodos trágicos para Hungría: la dominación nazi y comunista. Este museo conmemora las víctimas del terror, pero también es un recuerdo de los actos terribles que sufrió la población húngara.
No llegué a entrar porque me gustaría dedicarle una entrada propia a todo este tema, y es que por lo visto este edificio no deja indiferente a nadie.

Las siguientes estatuas representan a personajes emblemáticos de la historia de Hungría: desde un general húngaro que luchó contra el Imperio Otomano en la liberación de Buda en el S.XVIII (Vak Bottyan) hasta un soldado poeta, a lo Cervantes (Zriny Miklos).





Oktogon, uno de los puntos neurálgicos de la ciudad:


Tiene el encanto de ser una avenida donde conviven, en perfecta armonía, arquitectura renacentista, personajes ilustres y tiendas de las principales marcas a nivel internacional: Rolex, Louis Vuitton, Gucci...

Andrássy une la plaza Erzsébet ter (Plaza Isabel) con la Plaza de los Héroes, una de las plazas más importantes de Budapest, y de Hungría en general.

Vista de la Plaza desde Andrássy:


Plaza de los Héroes:


En el centro de la plaza se alza el Memorial del Milenio (también llamado Monumento del Milenio o Monumento Milenario) con estatuas de los líderes de las siete tribus magiares que fundaron Hungría en el siglo IX y otras personalidades de la historia húngara.



La foto de turno:



Tras la Plaza de los Héroes se sitúa el Parque de la Ciudad, un lugar inmenso y perfecto para hacer un poco de deporte o pasar un rato relajado.
Dentro del Parque de la Ciudad nos encontrarmos con una atmósfera con personalidad propia, un pequeño paraíso forestal en medio de una gran ciudad, donde podemos encontrar un lago, un pequeño riachuelo e incluso un castillo.







También encontré una estatua muy curiosa en este mágico enclave, se trata de una representación de Anonymous, escritor del Gesta Hungarorum, crónica sobre la historia de Hungría. Sobre él ronda una leyenda que cuenta que todo aquel que toca su pluma le da suerte y puede llegar a convertirse en un gran escritor, ese es el motivo por el cual brilla tanto el bolígrafo respecto a la figura.




¿Funcionará?

En este parque se encuentran también uno de los balnearios más famosos de la ciudad: Szechenyi, al que espero ir este fin de semana y tomar las respectivas fotos.

Fachada exterior:


Y estas otra cortesía de google imágenes:




¿Verdad que me tenéis un poquito de envidia en este momento?

En el metro de vuelta a casa (porque no veáis si es larga la Avenida) comprobé algo de lo que hablé en la entrada anterior, y es que las estaciones conservan su aspecto original, donde pasó el primer subterráneo de Europa.




Bajé en la estación de Ópera, también situada en Andrassy, porque ya que estaba por aquí quería fotografiar la fachada de uno de los más grandes edificios de ópera europeos y con una de las mejores acústicas del mundo. Se trata de un palacio neorenacentista con elementos barrocos.




Me he prometido entrar un día a la ópera, aunque solo sea para una visita guiada, y es que dicen que merece mucho la pena. Dejo otro adelanto también de nuestro amigo google:



Sin más, decir que no todo está siendo turismo, y es que ayer fue la novena noche seguida que salía, no paran de organizar Erasmus Welcome Parties todos los días, esto es un no parar, al menos los primeros días. Pero no te preocupes mamá, que la cerveza aquí está muy barata. Creo que esta noche, aunque sea sábado, me voy a tomar un pequeño descanso. Budapest es así, lo mismo te pegas la fiesta padre el lunes y el sábado no te apetece.



Következö megálló? (¿Próxima parada?)

domingo, 4 de septiembre de 2011

Vistas desde el Danubio

Cuando uno piensa en Budapest, una de las primeras imágenes que se te viene a la cabeza, y la más repetida en google es algo así como esta foto que hice en mi paseo de ayer:



Podemos ver, al fondo, el puente de las cadenas, y un poco más al fondo el Parlamento, del que veremos una mejor vista un poco más abajo. La cámara también pudo capturar a un transeúnte que vendía pañuelos o algo así y no quiso perderse la oportunidad de aparecer en la foto.

Budapest ocupa un lugar digno entre las más bellas ciudades del mundo. Toda la orilla del Danubio es patrimonio de la humanidad, además de otros enclaves como el barrio del Castillo, Andrássy utca, avenida histórica en cuyos subterráneos pasa el primer tren subterráneo de Europa, y cuyas estaciones conservan su aspecto original. Esta avenida acaba en la Plaza de los Héroes, justo al lado de uno de los mejores baños termales de la ciudad. Vamos, que el trabajo de este blog acaba de empezar.

En mi segundo día de paseo, ahora sí con la batería de mi cámara cargada hasta arriba, me propuse sacar las mejores fotos posibles por la orilla del Danubio, desde el lado de la ciudad correspondiente a Buda. Esto es algo que explicaré en entradas posteriores: la antigua división de la ciudad, la función de cada orilla de Budapest en el desarrollo de la ciudad, etc. Todo ilustrado con sus correspondientes fotos, claro. Para ir empezando, aquí algunas fotos desde Buda:

Puente de las Cadenas:


Descansando los pies frente al Parlamento:


Construido entre 1884 y 1902, el Parlamento de Budapest fue la obra más grande de su época.
Es el edificio más representativo de la ciudad y uno de los más famosos de Europa. Asimismo, es el tercer parlamento más grande del mundo después del de Rumanía y el de Argentina.
El edificio, de 691 salas, tiene una longitud de 268 metros y su cúpola una altura de 96 metros. Su construcción demostró el poder económico de la Hungría de principios de siglo.

Años de ventaja xD:



Aquí otras tantas desde el interior del Puente de las Cadenas:

El Palacio Real:


El Parlamento:


Uno de los arcos:


El Puente de las Cadenas es el puente más antiguo de Budapest y el más conocido de todo el Danubio. Oficialmente es conocido como Puente Széchenyi en honor a su creador, el conde István Széchenyi.
Hasta la construcción del puente, el Danubio sólo se podía cruzar en barco o, durante los inviernos fríos, caminando sobre sus aguas congeladas. La dificultad de cruzar el Danubio entre estaciones fue el principal motivo de la construcción del puente.
El Puente de las Cadenas fue finalmente inaugurado el 20 de noviembre de 1849 después de 20 años de obras.
Sin embargo, el actual Puente de las Cadenas no es el que se construyó hace más de 150 años, sino la reconstrucción de éste. Durante la Segunda Guerra Mundial los alemanes volaron todos los puentes de la ciudad. El nuevo puente se inauguró en 1949, 100 años después del primero.
Aquí una imagen espelucnante del puente destruído:



Creo que no hay imagen que represente mejor la crueldad de la guerra...

Estas vistas suelen ser más impresionantes de noche, con la ciudad iluminada, así que no tardará en volver a hacer algunas fotos después del atardecer.
Los comentarios acerca del Palacio Real (o Castillo de Buda) los dejaré para cuando escriba una entrada exclusivamente dedicada al lado de la ciudad perteneciente a Buda.

Szép! (¡Precioso!)

viernes, 2 de septiembre de 2011

Primeras 48 horas en Budapest

Por fin la entrada deseada, la primera entrada en suelo magyar. Han pasado menos de 48 horas desde que aterricé, de las cuales unas 10 las he pasado durmiendo, pero no os imagináis la de kilómetros que he andado y la manera en la que se pueden aprovechar dos mañanas y una tarde, que es lo que llevo aquí realmente.

Llegué a Budapest a eso de las 00:30 AM, junto a otro español que conocí en el avión y que también va a pasar el año aquí, cogimos un taxi juntos hacia el centro, hacia nuestros respectivos hostales, que nos salió por 5500 HUF (20 euros, 10 cada uno). El tema de los taxis en Budapest es un poco curioso, ya que aquí el precio parece que está "estipulado", antes de montarte en el taxi le dices a dónde quieres ir y el taxista te dice lo que te va a cobrar, si no te gusta eres libre de seguir buscando otros taxis. En nuestro caso no le dimos muchas vueltas, ya que habia pocos taxis y ya se estaba formando cola para cogerlos, así que no lo pensamos demasiado.
Como curioso fue esto, también lo fue la llegada al hostal (La casa de la música, muy recomendable). Nada más entrar veo que hay una reunión de gente tomando unas cervezas en una especie de patio con una barra, y al preguntar por recepción una voz un poco borracha me manda hacia la segunda planta, que es donde está el hostal. El edificio es una especie de "Casa de la juventud", un alburgue juvenil donde, aparte de haber un hostal, también hay otras actividades para la gente joven, además de estar decorado con diversos grafitis y una amplia gama de colores. Mi habitación era una compartida con once personas más, así que nada más entrar a la habitación dejé la maleta por ahí y me fui a mi cama, sin hacer mucho ruido, algo un poco absurdo ya que se escuchaba aun a la gente hablando abajo xD. Unas fotillos del hostal:




Después de las primeras horas de sueño en Budapest, me despierto escuchando a unos americanos hablando entre ellos, al no entender casi nada empiezo a preocuparme de mi capacidad para comunicarme los primeros días por aquí. Sin preocuparme mucho aun ese tema, desayuno y me dispongo a pegarme la primera caminata por la ciudad.
Budapest es una gran ciudad donde las haya, nada más entrar en la primera avenida más o menos grande ya veo como comparten terreno el tranvía, el autobús y el metro, y es que Budapest es una de las ciudades con mejor transporte del mundo. Ah, y barato. Ya mencioné en las primeras entradas que por unos 15 euros al mes los estudiantes tenemos derecho a todo el transporte público de la ciudad. Ahora que todavía no tengo carnet de estudiante pago unos 200 - 300 HUF por viaje (1 euro).
Aquí algunas de mis primeras fotos en mis primeros minutos por la calles de Budapest. Están hechas con el móvil, ya que siendo muy listo por mi parte me llevé la cámara con la batería al límite, algo muy típico en mí:



Estatua de la libertad de Budapest, al fondo:


Esto me ha llamado bastante la atención: los retretes subterráneos.

El National Museum:


Después de casi una hora andando e investigando decido que es hora de ir a comer, y como soy muy original, me voy a un lugar llamado "Bocadillo café", con algunas birrazadas como éstas en la pared:



Por la tarde tenía pensado ir a comprarme la tarjeta para un móvil vodafone que me han dejado de España. Desgraciadamente, parece que la tarjeta de vodafone de Hungría no vale para un vodafone en España, por lo que me vi obligado a comprarme un móvil nuevo. Eso sí, el móvil más perro que había en la tienda, que no tendrá internet ni cámara, pero tiene una linternita que quita el sentío. Me salió el móvil y 2000 HUF de saldo (7.5 euros) por 8000 HUF (30 euros). Como podéis observar con este detalle, los aparatos de telefonía, ordenadores y tal no es que sean muy baratos tampoco, los precios en ese aspecto son muy similares a España (no como en el aspecto nocturno, del que hablaremos más abajo).
Una vez con el móvil, llamé al español que vino en mi avión para ver si esa noche íbamos a ir a tomar algo como hablamos en un primer momento. Al no fructiferar el plan, ya que él había quedado a una hora en la que ya no me daba tiempo ni a llegar al hostal, tenía pensado comerme cualquier guarrada por ahí, tirar para el hostal y aprovechar para escribir algo. Pero...cómo es la vida, cuando ya estaba sentado en un escalón de la puerta del hostal, fumándome un cigarro y pensando en las ganas que tenía de descubrir la vida nocturna de Budapest y que no iba a saciar porque aun no tenía suficientes efectivos de los que tirar en mi agenda, se hizo la luz. Sale un tíio del hostal, de unos 35 años y me pregunta (en inglés) que dónde podía ir a comerse algo rápido. Yo instantes antes me había comido un kekab con refresco por 900 HUF (algo menos de 3 euros) así que intenté explicarle dónde estaba. A la tercera palabra que dije en inglés me suelta: "¿pero tú eres español no?" (¬¬, por lo que veo se nota tela mi acento), por lo que nos pusimos a hablar y terminé conociendo a un argentino estupendo, un crack como persona y mejor mago: "Alejandro Leonian". Tiene vídeos en el youtube haciendo magia y hasta una aparición en "Mujeres y hombres y viceversa", todo un figura. Estuvimos hablando largo y tendido, tan largo y tan tendido que acabamos en un bar tomando unas birras con otro argentino y un mexicano.
Me dijo una frase que nunca olvidaré: "Puede faltarte dinero, pero te sobraran historias que contar". Historias como ésta, detalles que hacen tan especial esto de irte al extranjero.
Continuando con la vida nocturna y con respecto a los precios, la verdad es que es un aspecto que encuentro mucho mejor que en españa. Por unos 1500 HUF (5.5 euros) pude tomarme 3 jarras de medio litro de cerveza, y con unos 700 HUF (2.5 euros) te puedes comprar un paquete de Marlboro, así que el Pall Mall ni te cuento. Para seguir con la lista de precios, y sin ninguna otra intención secundaria, esta noche también sabré a cuánto están las copas y cuánto cuesta entrar a una discoteca, por ejemplo. Por lo que me han comentado, la entrada a una discoteca no suele sobrepasar los 500 HUF (algo menos de dos euros), lo veo algo exagerado, pero de ser así sería todo un triunfo.

¡Va por ustedes! (cerveza soproni)


En estas primeras 48 horas también me ha dado tiempo de ver lo que sea posiblemente mi futuro piso, y es que este mediodía, con algo de resaca aun de las cervezas, he quedado con un chico portugués para que me enseñara un piso, en el que les hacía falta a él y a otro portugués un compañero más para completarlo. Por lo que he visto está bastante bien, todas las habitaciones tienen escritorio, armarios, sillas comodas, calefacción, etc. y al piso en general no le falta de nada, tiene hasta los típicos detalles en los que no te sueles fijar de primeras como la plancha y el horno, así que seguramente esta tarde noche ya esté llamando para confirmar que voy para allá.
Hablando de los portugueses, me he acordado de una de las cosas que me tiene un poquito preocupado, y que me preocupó también cuando escuché a los americanos hablar en mi habitación: mi dificultad para mantener una conversación más o menos fluida sin pararme demasiado. El argentino del que hablé antes me tranquilizó un poco, y me dijo que es normal que si no tengo un nivel alto en mi país no puedo pretender hablar bien desde el primer día, pero claro, veo que hasta los portugueses que no suelen tener fama de dominar el inglés lo hablan de puta madre...y pienso que tengo mucho que mejorar. También me comentó este chico que ya veré como en cosa de un mes o así ya he olvidado esta preocupación, y que sin darme cuenta voy a terminar hasta pronunciando de puta madre y sin pararme. Ojalá tengas razón amigo, porque es algo incómodo por ahora, sobre todo si estás en un bar con la música sonando.

Para terminar esta entrada inaugural de la aventura, dejo algunas fotillos que he hecho esta mañana, esta vez con la cámara:

Ésta me ha quedado bastante bien:


Edifico de arquitectura neoclásica, estilo que más predomina en el lado de la ciudad perteneciente a Pest, que es donde me encuentro. Cuando vaya por Buda pasaremos al estilo barroco, típico de las casas residenciales del antiguo Distrito del Castillo:


El húngaro, la lengua del diablo:


Jószef körút (una avenida cualquiera):


Y sin más, he resumido todo lo posible estas primeras horas en la reina del Danubio. Posiblemente la próxima entrada la escribiré una vez asentado en el piso y quien sabe si ya registrado en la Universidad, cuyo periodo de registro comienza el lunes 5 y acaba el 14.

Üdvözöljük! (¡Bienvenido!)

lunes, 8 de agosto de 2011

Pensamientos previos

Hace tiempo que no escribo nada, más que nada porque estando todavía en España pocas cosas tengo que contar. De lo que vengo a hablar de los pensamientos que rondan mi cabeza tres semanas antes de coger el avión rumbo a Budapest, la eterna curiosidad que gira alrededor de mi mente acerca de cómo serán las clases, la facultad, los compañeros, la ciudad, etc. y es que aun no sé ni donde voy a vivir. Lo que sí sé es que ninguno de los pensamientos es negativo, todo se sitúa en un contexto mezcla de ilusión e inquietud, en el buen sentido de la palabra. La única pega a esta experiencia ya la comenté en una de las entradas anteriores, donde hablaba de la chica que dejo en España, y que espero conservar con el mismo sentimiento con el que me fui, intacto. La distancia es una ramera de primera calidad, contra la que tengo todas las armas disponibles para luchar.

¿Qué nos mueve a viajar? A algunos la desdicha en su lugar de origen les incita a buscar nuevas experiencias, un cambio de aires por así decirlo. A otros, la curiosidad y las ansias de saber es algo que llevan dentro de sí desde que tienen uso de razón. Como norma general, cuanto más inteligentes somos, más ansiosos nos mostramos por conocer el mundo que nos rodea: nuevas culturas, gente nueva, diferente, nuevos contextos de vida... En mi caso, llevo conociendo mundo desde los dieciseis años, todo gracias a mi hermano, al que tanto le debo y el motor principal por el cual ahora me veo en esta aventura. De no haber tenido una referencia así, quizás ahora ni siquiera estaría en la Universidad. Eso sí, las experiencias anteriores responden a una duración comprendida entre una y dos semanas, en las que he podido visitar lugares como Bélgica (Bruselas), Reino Unido y Lituania, entre otros dentro del territorio Nacional (Barcelona, Madrid, Tenerife, Valencia, etc.)
Ahora bien, la aventura que comienza es un poquito diferente, se trata de estar todo un curso académico en otro país. Yo ya tengo la experiencia de estudiar dos años fuera de mi casa, eso sí, a apenas hora y media en coche. Ahora me voy a miles de kilómetros, a un lugar donde la gente ya no habla como yo, un lugar donde voy a tener que sacar lo mejor de mí para sobrevivir, lingüísticamente hablando. Donde hasta para ir a apuntarme a un gimnasio le voy a tener que dar al coco. Por diferir, hasta la moneda es diferente. Ya estoy haciendo las movidas pertinentes para llevarme algunos florines húngaros para allá.

Estoy deseando pisar suelo húngaro, pillar una conexión a internet y empezar a contar mis primeras impresiones, las primeras fotos, conocer a las primeras personas, sin importar la nacionalidad. Empezar a desenvolverme, a inspeccionar la ciudad, dormir la primera noche de esta aventura.
Voy a hacer realidad el sueño de mucha gente e incluso a despertar algunas envidias. Y, por qué no, motivar a otras personas para que en cuanto salgan las listas de destinos no se lo piensen ni un motivo y pidan la beca.

Lo único que espero por mi parte es que merezca la pena y no perder el optimismo, cosa difícil cuando hace unos días me he enterado de que apenas podré convalidar la mitad de un curso (36 créditos), lo que me obliga a examinarme de unas cuatro o cinco asignaturas a mi vuelta a España.

Pero, ¿quién dijo miedo? (De, Ki mondam félelem?)