El reportaje de un estudiante erasmus en Budapest

jueves, 6 de octubre de 2011

Recorriendo Europa I (Bratislava)

Situada también a orillas del Danubio, a unos 200 km de Budapest y a escasos 50 km de Viena (la cual visitaré en unas tres semanas) encontramos Bratislava, capital de Eslovaquia. Es una ciudad que se puede visitar en un día, en unas horas mejor dicho. Llegué a eso de las 10 de la mañana a suelo bratislavo y el tren de vuelta a Budapest salía a las 20:00, 10 horas de ruta que fueron más que suficientes. Eso sí, esto no resta encanto a una ciudad cuya visita recomiendo para todo aquel que tenga pensando hacer una ruta por centroeuropa.

Homenajeando a las crónicas de Colón o a los libros de viajes de Cela, y para dar un poco de originalidad al asunto, voy a relatar la visita a modo de historieta:

El grupo se veía obligado a realizar uno de esos madrugones que quizás hacía años que no se veía obligado a hacer. Es más, no recuerdo la última vez que tuve que despertarme a las 6:30 de la mañana, creo que sería en uno de esos típicos viajes a la playa organizados por la típica asociación de vecinos: "viaje ida y vuelta a Matalascañas, salida a las 07:00 y vuelta a las 19:30", con nevera azul en mano y cesta de anea.
Los componentes de tan valiente expedición se encontraron a las 7:15 en la puerta de la estación para coger el tren, que salía a las 7:30. La mala fortuna (o un mal despertador, quién sabe) quiso que dos de las componentes se quedan en tierra, viendo ante sus propias narices como el tren comenzaba a moverse. Si no pasaba algo de esto es que no eran realmente españoles.

Después de un viaje a una velocidad que ni el AVE, donde recorrieron 200 km en 2 HORAS Y MEDIA, llegaron a la capital eslovaca a las 10. Preguntando se llega a Roma, y así averiguaron que había que coger el 13 para ir de la estación al centro. Allí empezaban a descubrir la avanzada infraestructura eslovaca.



Creo que tienen como costumbre en esta ciudad que los trenes, tranvías y tal, cuanto más lento, mejor.

La expedición española llegaba al centro de la ciudad. Una vez allí, el objetivo era encontrar la oficina de turismo para apropiarse sin piedad de mapas de la ciudad. Esto facilitó mucho las cosas, ya que venía prácticamente todo lo que había que visitar, con algunas fotos incluídas.
Comenzaba la ruta, no sin antes hacer la más tempranera de las paradas para ver qué tal se desayunaba por aquí. A mitad de desayuno aparecieron al fondo una especie de monjes tibetanos, budistas, o vete tu a saber, cuyos cánticos y tambores se escuchaban de lejos. La mañana comenzaba con alegría:



Después del desayuno comenzó la ruta.


En los alrededores del bar donde tuvo lugar el desayuno ya empezaban a aparecer las "cosas que ver".

A la derecha de la foto podemos observar una parte de la fachada del Ayuntamiento Antiguo de Budapest, complejo de edicios de diferentes estilos y periodos, donde se encuentra el gobierno de la Ciudad, encabezado por el alcalde.


Frente al Ayuntamiento encontramos el Palacio del Primado, uno de los tesoros de la arquitectura clásica. Aquí los emperadores de Francia y de Austria firmaron la Paz de Presporok, después de la batalla de Austrelitz, considerada por muchos como el mayor triunfo militar de Napoleón.


Aquí vemos, a la derecha, una componente de la expedición y, en el centro, un simpático señor asiático posando con las dos estatuas, la real y la humana. Se trata del "Man at work" (Hombre trabajando), una estatua en honor a un conocido personaje de Budapest que trabajaba en los subterráneos de la ciudad, y que tuvo la mala fortuna de ser atropellado en más de una ocasión a la salida de esa misma alcantarilla. Curiosa manera de ganarse la fama eterna.


En primera posición de las cosas dignas de ver en Bratislava, según la guía turística, encontraron el Castillo de Bratislava, por lo que se dispusieron a caminar colina arriba, tomando algunas fotos por el camino:

Hasta ahí tenían que subir:


Comenzaba la ascensión:


Al fondo se puede observar la denominada "Bratislava comunista", un complejo de edificios que antiguamente servían de residencia a los trabajadores, que no solían tener vivienda fija, sino que depende del día los mandaban a dormir a un piso u otro.


Un poquito más cerca...


El grupo de españolitos se sentía exhausto al terminar la ascensión, algo que no mermó los ánimos de nuestros valientes amigos, aunque viera que les quedaba día por delante y muchas cosas por ver. Y es que, como dijo Cervantes en El Quijote: "Bien podrán los encantadores quitarme la ventura, pero el esfuerzo y el ánimo será imposible".
Algunas fotos desde la parte superior:

El Danubio a su paso por Bratislava.


Una de las cuatro torres del castillo. Estas cuatro torres están considerada símbolo de la ciudad:


Busto de Alexander Dubcek, uno de los políticos eslovacos más significativos que juega un papel clave dentro de la historia de la ya desaparecida Checoslovaquia.


El Castillo vivió su época dorada en el siglo XVIII, cuando en él residía de vez en cuando Maria Teresa de Hamburgo, como Reina de Hungría.
En la colina de Castillo han vivido los celtas y más tarde los romanos. Los eslavos también se dieron cuenta de lo estratégico de este emplazamiento y también se asentaron aquí.

Momento romántico de la mañana:


Después de disfrutar del paisaje, la expedición tomó aire, recuperó fuerzas y se dispuso a descender la colina, dirigiéndose al próximo destino: el casco antiguo.

Por el camino iban encontrándose cosas que les iban llamando la atención, como, por ejemplo, que en Bratislava también hay tradición operística, y aunque no sea tan emblemático como el edificio de la Ópera de Budapest, también es digno de admiración, y se le da un aire.



Empezaron a callejear para adentrarse un poco más en el casco histórico.


Llegaron a una placita que ejemplifica en una imagen la esencia de Bratislava de ciudad tranquila y con encanto.




Siguieron hasta uno de los siguientes puntos en el mapa: La puerta de Michael, puerta gótica del S.XIV. La torre es la sede del Museo de Armas.





Justo debajo de la torre hay algo que llama la atención, es una circunferencia donde aparece la distancia a diversas ciudades del planeta. En la foto apenas se aprecia. A Madrid aparecía unos 1800 y algo.



Llegaba el momento de volver a probar un poco de bocado, por lo que el grupo buscó por una de las principales un lugar bueno, bonito y barato para almorzar. Algunos decidieron atreverse con algo típico, mientras que otros se fueron directos a por el filete con patatas, algo que nunca falla, ya estemos aquí o en Obradoiro.
La comida estuvo acompañada en todo momento por un arpista (que toca el arpa) bastante bueno, que amenizó el almuerzo con versiones de éxitos actuales para su instrumento. Un crack:


A punto estuvieron de entrar aquí. Pueden respirar aliviados los antitaurinos.



La ruta seguía hacia la choza del Presidente de Eslovaquia, Ivan Gašparovič. Por el camino el grupo aprovechó para echar algunas fotos, por ejemplo, de una preciosa vista del Castillo de la ciudad.




Aquí tenemos la residencia del Presi, El Palacio Grassalkovich.



Construido en el año 1760 por el conde Anton Grassalkovich, este edifcio fue un gran centro de vida social en el siglo XVIII.
En la Segunda Guerra Mundial el Palacio Grassalkovich se convirtió en la residencia del Presidente de la eventual Republica Eslovaca.
En la actualidad, tras la independencia del país, el edificio ha vuelto a ser nuevamente la sede del Presidente de la República Eslovaca.
La imagen de la fuente pertenece al Jardín de Grassalkovich, un lugar perfecto para pasear y recuperar un poco las fuerzas.



Imagen del perfecto guiri:


Llegado este punto y confiando demasiado en sus ganas de andar, se preguntaron - ¿Dónde vamos? - ¿Qué donde vamos? A la Iglesia Azul - ¿Y eso dónde anda? - Pues en la otra punta de la ciudad - Qué coño, vamos.
Y así fue amigos, treinta minutos andando (ya he dicho que la ciudad se recorre en poco tiempo) para ver una jodida iglesia azul. Pero bueno, el viaje mereció la pena, resultó bastante curiosa al fin y al cabo:




El nombre original de la iglesia es el de "iglesia de Santa Isabel". Construida en 1910, debe su nombre a una princesa húngara.

Foto de equipo:


Aquí decidieron para un poco a merendar antes de comenzar otra ascensión, nada menos que a Slavin, monumento y cementerio de casi 7000 cuerpos del caído Ejército Soviético. Patrimonio de la Humanidad, desde arriba pueden contemplarse las mejores vistas panorámicas del urbanismo bratislavo.

Saludos camaradas:





Como curiosidad, en 2005 el Presidente de Rusia, Vladimir Putin, visitó Slavín durante el encuentro que sostuvo en Bratislava con George W. Bush. El 4 de abril es el Día de la Liberación de Bratislava y el pueblo y el Presidente rinden honores a los soldados soviéticos caídos.

Vista de la ciudad anocheciendo:


Vista del castillo:


Y, sin más, volvamos a Budapest...


Hasta aquí un relato resumido del viaje de ida y vuelta a Bratislava. Estamos seguros de que nos habremos dejado algunas cosas por ver, pero ahí al menos yo tengo el consuelo de que voy a volver con Laura, como punto de comienzo de la ruta Bratislava - Viena que le estoy preparando. Eso sí, centrándome más en Viena, ya que necesita más tiempo de visita. También estoy seguro de que me habré dejado alguna que otra foto curiosa por subir, y es que no pretendo que esto se convierta en un "tostón", ni para los lectores ni para mí.



Szia!

viernes, 30 de septiembre de 2011

La Uni

Desde que empezara las clases, allá por el 12 de septiembre, he tenido ya los suficientes días como para relatar más o menos en profundidad lo que me está deparando mi vida universitaria en Budapest.
Bueno, en realidad todo empezó el día 5, cuando una compañera de clase, también española, y yo, quedamos con una mentora que nos fue asignada para ayudarnos en todos estos quebraderos de cabeza varios. Ese día nos dirigimos con ilusión a la facultad para registrarnos, en medio de diversos grupos de estudiantes de varios países del mundo. Después de un tiempo protocolario de unas dos o tres horas, al fin conseguimos registrarnos. Ese mismo día también me saqué el carnet de estudiante en la "Questura" y el respectivo abono de transporte para estudiantes (unos 14 euros que dan derecho a usar TODO el transporte público de la ciudad, que viendo lo bien comunicado que está todo es un precio baratísimo).

A lo que iba, empecé las clases el día 12, hace exactamente 18 días. Con bastante curiosidad y sin tener la más remota idea de cómo iban a ser las clases, me presenté en la primera clase con mi compañera. Nuestra primera impresión fue común y bastante clara: ¡Qué nivelazo tienen estos húngaros! Sin meternos en el terreno de que las clases son en español y que lo hablan de puta madre, es digno de mencionar el gran nivel que poseen algunos alumnos sobre literatura española. En este aspecto apenas he notado diferencia con Granada, y si hay alguna, diría que ya les gustaría a algún que otro profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de Granada, doctores en literatura española, dar las clases como las dan por estos lares. Es flipante, y es una de las grandes razones por las que hay algunas clases que me gustan tanto, por muy pesadas que se puedan hacer, ya que de la hora y media tomando apuntes como un cosaco no te libras ni en Granada ni en Budapest. Otra de las razones es la costumbre que tenemos en algunas clases de comentar en todas o en casi todas las clases algún texto para aplicar lo que hemos aprendido al respecto. Es algo que voy a echar en falta en Granada, ya que de cada cinco clases, a lo mejor en la sexta hay suerte y podemos tener algo de práctica y comentario de texto. Por aquí parece que le dan bastante importancia a saber comentar bien cualquier texto que te pongan por delante. Es curioso que hay veces en los que el/la profesor/a pregunta algo sobre algún verso, estrofa, párrafo, etc. de un texto determinado y todos los españoles de la clase nos quedamos callados sin saber qué responder, y en ese mismo momento el húngaro de turno levanta la mano y cuando termina de comentar te quedas boquiabierto. Me enorgullece mucho que la literatura española (aunque hay más asignaturas de literatura hispanoamericana que de española en sí) interese tanto por aquí y los alumnos hablen tan bien el español, para mí era algo impensable antes de venir.
En cuanto a la evaluación, es muy similar a Granada pero con alguna pequeña diferencia. Por ejemplo, hay algunas clases, no todas, con un número de alumnos más reducido, donde no llegamos a diez personas, denominadas "clases seminario", en las que no se nos está permitido faltar más de tres días a clase, mientras que en Granada esto no ocurría en ninguna asignatura, habiendo algunas a las que no iba a la mitad de las clases, y en las que eso de dejar apuntes está a la orden del día. Otra diferencia es que en la mayoría de clases tenemos una presentación obligatoria de un trabajo con presentación oral, supongo que para que la peña trabaje el idioma en todos sus aspectos, y no solo en entender al profesor y escribir, mientras que en Granada eran muy pocas las asignaturas en las que nos mandaban estas presentaciones. Por lo demás, todo igual, apuntes y examen final.

Por cierto, en una de las primeras entradas colgué una foto con el acuerdo académico, la lista de las asignaturas que iba a cursar aquí para luego convalidar las equivalentes en Granada. Pues bien, para todo aquel que le pueda interesar algo más este tema, decirle que olvide completamente el acuerdo anterior, como también debe olvidar aquello que dije de ir a una residencia, ya que finalmente estoy en un piso con dos chicos portugueses, en el que llevo casi un mes. Ya hablaré del pisito en alguna de las próximas entradas. El motivo por el cual debéis olvidar mi anterior convenio es que en la primera semana de clase fui a todas o casi todas de las clases y empecé a ver que había clases que me podría interesar más convalidar, sobre todo cuando la coordinadora del departamento de español te dice que te va a baremar todas la asignaturas con valor de 6 créditos, lo que significa que voy a poder convalidar una asignatura de Granada haciendo también una en Budapest, y no dos, como tendría que hacer si me las siguieran contando como 3 créditos. Así pues, no voy a tener que hacer catorce asignaturas para convalidar siete, con la mitad me vale, que en realidad es lo más normal. Esto quiere decir que lo que en un principio iba a ser un agobio se ha convertido en posibilidad de disfrutar un poco más mis clases aquí, ya que voy a tener mucho más tiempo libre del que pensaba antes de empezar. Como aun no tengo el acuerdo definitivo, ya que hay una asignatura que estoy dudando si cogérmela o no, todavía no puedo publicarlo en el blog. En cuanto lo tenga lo meto disimuladamente en alguna entrada. Adelantar que todas mis asignaturas, menos una de lengua, morfosintaxis del español, son de literatura, y es que la mayoría de asignaturas de lengua que se dan aquí son para perfeccionar la lengua española, y en el resto solo encontramos fonética (que ya la tengo aprobada en España), una de léxico (que también) y morfosintaxis (que voy a convalidar por sintaxis de 4º), una que a primera vista puede parecer fácil para los españoles pero que está bastante entretenida, y se dan más cosas de las que te puedes llegar a imaginar antes de entrar a clase.

Pero, sin duda, lo más reseñable de esto es que, según mi horario y plan de estudios aquí, voy a poder hacer todos los créditos que tenía pensando convalidar (o incluso más) ¡en un CUATRIMESTRE! Lo que significa que, lo que en principio iba a ser todo un año de estudios aquí, se ha reducido a la mitad. Ahora nos metemos en un tema complicado e incluso polémico, porque mucha gente me podrá decir: coño, quédate un cuatrimestre allí tocándotelos con las dos manos y a costa del Estado. Sí, ya, es muy fácil soltarlo así porque sí, pero cuando ya no hay nada que te aferre a seguir en la ciudad que no sea ocio y diversión, cuando tienes unos padres a los que les debes tanto y que tanta pasta te están poniendo hasta que te ingresen la beca (esperemos que para diciembre ya la tenga), cuando tienes una persona a la que quieres tanto esperándote en España, cuando tienes la posibilidad de hacer el segundo cuatrimestre en Granada y hacer en un año la ostia de créditos, lo que supondría acabar la carrera ¡EN CUATRO AÑOS!..., la verdad es que acabas pensando que cuatro meses en Budapest son más que suficientes. No me hace falta más tiempo para vivir la experiencia Erasmus, no os imagináis la de cosas que puedes llegar a vivir y a aprender en solo un mes que llevo aquí. Además, hay muchísima gente que solo está aquí un cuatrimestre y tan satisfechos que vuelven, yo seré uno de ellos. El primer mes ha sido bastante intenso y los tres restantes seguro que no lo son menos. A disfrutar y a exprimir al máximo se ha dicho.

Como creo que ya le he dedicado bastante tiempo a soltar el rollo de las asignaturas y tal, es hora de hablar del organismo que me está acogiendo amablemente en sus aulas: ELTE (Eötvös Loránd Tudományegyetem. Debe su nombre a Eötvös Loránd, físico de fama mundial). La Universidad cuenta con ocho facultades: Ciencias, Ciencias de la Informática, Derecho y Ciencias Políticas, Humanidades, Ciencias Sociales, Educación y Psicología, Primaria y Educación Infantil Formación del Profesorado y la Facultad Bárczi Gusztáv de Educación Especial. A diferencia de España, la Universidad aquí no debe su nombre a la ciudad, y no se llama "Budapest Tudományegyetem (Universidad)", sino que la ciudad comprende varias Universidades, como ELTE, pero también encontramos Corvinus, BME, BBS, entre otras, y entre las cuales no tengo claro qué facultades pertenecen a cada una ni tampoco me interesa demasiado, a decir verdad.
Mi facultad, obviamente, es la facultad de Humanidades, y más en concreto mi "hogar académico" es el departamento de español: BTK Spanyol Nyelvi és Irodalmi Tanszék (ahí lo llevas). Localizada, digamos que bastante cerca de casa (una parada en metro), me parece una facultad bastante acogedora, aunque quizás eche de menos a los perroflautillas que desayunaban en Granada con el perro al lado y la camiseta de Boikot.
Su fundación data de 1635, en la localidad rural de Nagyszombat por el cardenal Péter Pázmány, como una universidad católica para enseñar teología y filosofía. En 1770-1780, la Universidad fue trasladada a Buda y Pest más tarde (aun no se habían unificado formando Budapest), y con el apoyo de María Teresa, emperatriz de Austria y reina de Hungría, se convirtió en la Real Universidad de Hungría. El nombre de Eötvös Loránd fue acuñado en 1950, cuando la universidad se reorganizó y adoptó el nombre de uno de sus más aclamados profesores.
Según la web, el número de alumnos, incluídos los estudiantes de doctorado, es de alrededor de 10000, siendo el total de la Universidad de unos 32000. Algunos pensaréis que es una pasada, pero la verdad es que, si estamos unas 100 o 200 personas estudiando lengua y literatura españolas en HUNGRÍA (contando todos los cursos y el master), imaginaos los que estarán en carreras más demandadas como historia, geografía, filología inglesa, húngara, etc.
Dejo, como no, algunas fotos, que ya hacían falta después de tanta parrafada sin anestesia:

Vista desde el exterior:


Desde fuera no puedes imaginar que dentro se encuentren alrededor de unos diez edificios, pertenecientes a los distintos departamentos, además de cafeterías e incluso plazas ajardinadas con bancos para charlar y despejarte un poco.

Dejo fotos de algunos edificios del interior, como esta especie de iglesia donde tiene pinta que "estudian pa' curas" o algo así. Dentro encontramos una amplísima sala de conferencias:


Otro de los edificios interiores:


Como hemos dicho, el recinto tiene varias cafeterías, ya seas las típicas que encontramos dentro de algunos de los edificios, para desayunar, tomar un café, menú para almorzar, etc., o la que me ha llamado especialmente la atención: una cafetería exterior donde podemos, desde tomar un simple café, hasta pedirnos un kebab, un trozaco de pizza o incluso una hamburguesa o un perrito caliente. Dejo algunas fotillos también:

Tres compis de clase junto al chorro de mesas (Ladislao, Irene y Mireia, adivinad quién es de Hungría). De fondo se puede apreciar que en ese momento estaban tocando algo de música en directo, imagino que cualquier grupo alternativo de turno:


Al rico kebab (o gyros pita, como dicen por aquí):


Si esto no fuera poco, nada más salir de la facultad, tenemos a la derecha el Burguer King y en frente el Mcdonalds:




El interior de algunos edificios no es que sean una gozada en lo que a decoración se refiere, ya que, por ejemplo, mi edificio está terminando las obras de remodelación, por lo que lo que predomina en las paredes es el blanco inmaculado acompañado de algunas cajas de cartón y mesas en mitad del pasillo sin venir a cuento. Pero, investigando un poco, encontramos cositas que me transmiten un poco más de encanto.

Aquí vemos, por ejemplo, el techo de uno de los edificios principales, donde creo que se encuentran las carreras de Historia y Geografía, entre otras:


Una de las bibliotecas:


Un estudiante de filosofía o algo así, una cosa muy rara, creo que para profesor de lengua o no sé qué:


Por muchas cafeterías que haya en la facultad, la verdad es que mis compis y yo preferimos una que hay justo en frente. Café excelente y con un decorado algo pintoresco que nos encanta.

Un spider cerdo por ahí colgado:


Adornos varios:


Un super mario:


He dicho antes que espero que el tiempo que me quede en Budapest sea lo más intenso posible. Para empezar, mañana tengo mi primer viajecito: Bratislava. Aprovechando que tenemos la ciudad a apenas 200 km, vamos, lo que hay de Córdoba a Granada, nos hemos juntado un grupito y por 16 euros nos vamos todo el día allí, desde primera hora de la mañana hasta la noche. Bratislava no es que sea demasiado grande y dedicándole todo un día a la visita da más que de sobra. Por supuesto entrada en el blog obligada, la que será mi primera entrada no dedicada a Budapest. La primera de muchas, espero, ya que hay otras visitas más que obligadas alrededor, como son Praga, Viena, Zagreb..., entre muchas otras, y donde en algunas no vale con un solo día, por lo que habrá que irse de finde.

Jó utazás! (¡Buen viaje!)

domingo, 25 de septiembre de 2011

Guapa

Después de casi un mes en Budapest creo que va siendo hora de dedicarle una entrada aparte a esa personita que he dejado en España. Una mujer a la que solo el triste skype me deja ver de vez en cuando. No pensaba que te iba a echar tanto de menos Laurita.

Presumía de ser un hombre fuerte, viajero, al que no le importaban las circunstancias. Me jactaba de decir que soy capaz de llevar una relación sin problema en la distancia, que eso hoy en día no es problema, que el amor todo lo supera. Y sí, es cierto, porque mi amor por ella no ha hecho sino aumentar en el tiempo que llevo aquí. Pero he de decir que si hay algo peor que la distancia, es el tiempo, el contar los días que faltan para volver a verla.
Ya hay fecha para tal cita: 26 de octubre. La mujer de mi vida va a pasar nada menos que doce días conmigo, en Budapest. El hecho de saber esto es un arma de doble filo, ya que, por un lado, es una motivación especial para seguir aquí un mes de puta madre, pensando que quedan días para que venga. Pero, por el otro, el hecho de contar los días es algo que me obsesiona, porque quiero verla YA.

La beca Erasmus es una oportunidad de oro para cualquier estudiante que se precie, no todo el mundo tiene o tuvo la oportunidad cuando estudió de irse una temporada al extranjero. El "irte" comprende varias categorías dignas de comentar, como conocer gente de otras nacionalidades, lo que implica practicar el inglés, conocer otro país, otra cultura..., y si a todo esto le sumas que me encuentro en una de la capitales europeas con más encanto, todo resulta mucho más fácil.
Pero claro, cuando dejas a una persona a la que quieres tanto en tu país de origen, cuando piensas todos los días en ella, cuando cada vez que hablas no puedes evitar que se te caiga alguna lagrimilla de lo tanto que la echas de menos..., en definitiva, cuando termina por convertirse en algo que no es sano, es cuando te planteas si de verdad eres tan fuerte como pensabas.

Algunos pensaréis que estoy loco, que con veintiún años no es razonable que diga todas estas cosas, y que utilice términos como "amor de mi vida" o "lagrimilla". Si es así, bendita locura, quiero sentirme así de loco toda mi vida. Para mí es una suerte que con esta edad tenga tan claro lo que siento. Para algunos puede sonar a inmadurez, pero para mí es un signo de madurez bestial.
¿Que me voy a perder muchas cosas o muchos viajes por sentir lo que siento? Yo diría que no, creo que no hay nada más maravillosa que conocer mundo junto a la persona que quieres. Tengo muy claro que si me tengo que ir alguna vez más haré todo lo que pueda para que ella venga conmigo, y, si es al revés, para irme yo con ella.
¿Que éste no es el espíritu Erasmus? No sé en qué punto de la convocatoria viene definido esto, aun no he encontrado nada que me diga que la mentalidad de la beca es ponerse hasta el culo y comerle la oreja a una polaca gorda.
Mi espíritu Erasmus está siendo claro: andar mucho, ver mucho, martillear la lengua inglesa con mis "Du yu nou" and "veri güel", y también salir y beber bastante, por qué no decirlo, pero siempre teniendo presente lo que siento y sin diferenciar España del extranjero en ese aspecto.

Mi fiel amigo Skype está siendo mi puente de comunicación con España, al igual que para miles o millones de personas más. Esa pantallita donde puedo ver una imagen en directo de mi novia me mata cada día más. Siempre que acabo la conversación con ella se me queda una sensación muy extraña en el cuerpo. Con esta carita como para no emocionarse...



Es la primera vez en mi vida que estoy poniendo tanto de mi parte en una relación, de amistad o amorosa en este caso. Pienso que cuando quieres a alguien tienes que ponerlo todo para que salga bien, y que si algo se tuerce en un futuro, por lo menos que no te quedes con la cosa de que tú no has hecho las cosas bien. Eso es lo más importante, que "por tí que no haya sido". Quizás esto lo esté diciendo porque es mi primera relación seria y voy con una motivación que te cagas, pero para mí es un honor tener mi primera relación de esta magnitud con veintiún años, cuando eres verdaderamente una persona adulta, cuando has vivido y has conocido de todo, cuando te han contado o incluso has vivido historias rompedoras muy de cerca, cosas como años de relación tirados por la borda a pocos meses de la boda, incluso con hipotecas que se quedan en el aire; amores que parecían perfectos pero que escondían largos meses o incluso años de engaño..., historias que desanimarían al mismo Romeo.
Soy consciente de todo ello, pero ya lo he dicho, por mí que no sea. Si algo falla estoy seguro de que no me habré arrepentido de nada, y que me he actuado en base a lo que sentía en ese momento, sin pensar en el futuro o reparar en el pasado.

Sin más, creo que ya he sido demasiado cursi por hoy. Antes de entrar a comentar mi vida en la Universidad o en la noche aquiscense, era necesario esta entrada recordatoria a alguien que en estos días solo ha leído cosas como "bueno cariño me voy que he quedado" o "vaya fiestón había ayer en Budapest".

¡Te quiero!

Siempre juntos (mindig együtt)

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Entre el nazismo y el comunismo

Antes de comentar nada acerca de mi vida universitaria aquí o de mi vida nocturna, me veo en obligación de escribir una entrada sobre mi paseo rutinario de esta tarde. No tenía pensado escribir nada hoy, es más, mi próxima entrada quería que fuese más alternativa y dejar por un lado los sermones históricos, pero vengo de presenciar imágenes que no dejan indiferente a nadie. ¿Recordáis cuando hablé en la entrada de Andrássy de "La casa del Terror"?



Antes de empezar a comentar esta visita, comentaré el por qué de la visita. Los miércoles y los viernes no tengo clase, y como la mayoría de los viernes estaré lamentándome de por qué salí el jueves, tengo el miércoles como día libre para organizar un poco mi vida en general, porque aunque tenga pocos días de clase, los que tengo los suelo tener bastante ajetreados. Parte de esta vida la compone mi "vida cultural", y elegí como destino de hoy la Sinagoga para posteriormente continuar hacia el Mercado Central, cuya visita se canceló cuando se me vino a la memoria el tema del nazismo y tal mientras echaba fotos a la Sinagoga.



La Sinagoga de Budapest es la mayor sinagoga europea y la segunda del mundo, por detrás de la de Jerusalén. El estilo predominante de la sinagoga es el morisco, aunque también combina toques bizantinos, románticos y góticos.
Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis hicieron de los alrededores de la sinagoga un ghetto judío que posteriormente se convirtió en un campo de concentración. Desde este lugar, muchos judíos fueron enviados a los campos de exterminio nazi. Miles de refugiados que sobrevivieron al exterminio se hacinaban aquí, pero aun así encontraban la muerte ante las bajas temperaturas del invierno. Sus cuerpos fueron enterrados en el cementerio de la Sinagoga. Testimonio realmente demoledor.
Tras su evacuación, las tropas alemanas lo utilizaron como un establo para caballos, quemando en ocasiones los textos sagrados para mantener caliente al ganado.

Fotos del exterior:





No llegué a entrar al interior, puesto que había que pagar una determinada cantidad de florines que quería reservar para mi visita a la Casa del Terror. Aun así, dejo algunas imágenes de archivo:





Algunas imágenes de los alrededores de la Sinagoga, pertenecientes al barrio judío:





Parte posterior de la Sinagoga:


Dentro del recinto de la Sinagoga, en el jardín exterior, podemos encontrar el cementerio judío y el Árbol de la Vida, una escultura similar a un sauce llorón en el que cada hoja lleva escrita el nombre de un judío asesinado durante el Holocausto:



Se me vino a la memoria la visita a La Casa del Terror justo en el momento en el que ví esta cultura del cementerio, así que decidí coger el metro dirección Andrássy y pagar los cerca de 3 euros que costaba la entrada (el doble para no estudiantes).
Fue inaugurada en el año 2002 y su terrorífica temática se divide en dos: nazismo y comunismo.
El museo se divide en tres plantas, contando el sótano, la parte más realista de la visita, ya que aquí aun se conservan las celdas de aslamiento y las salas de interrogatorio tal y se utilizaron en aquellos terribles años.

Es una lástima que las únicas fotos que haya podido hacer hayan sido de la entrada y de mis primeros pasos por allí, y es que un amable empleado se seguridad me dijo al poco rato de estar allí que nanai, que nada de fotos, así que sin plantarle oposición guardé obedientemente la cámara. Lo único que he podido inmortalizar ha sido esto:

"Bienvenida" al museo:


Una de las primeras joyitas que se ven nada más entrar:


Ya puse una foto muy similar en una entrada anterior. No deja de impactarme:


Algunos de estos teléfonos sonaban durante la visita, si lo cogías podías escuchar una voz en húngaro que sonaba a algo así como un discurso político bastante acojonante:


Uno de los tantos vídeos que había en la sala:


Documentos bizarros varios:


Terror fascista:


Terror comunista:


Dicen las malas lenguas que el museo no trata los dos tipos de regímenes por igual, que hay más cosas de tal o más de cual, pero claro, ese será siempre el eterno debate extremista. Para mí que he estado allí y que aborrezco los dos extremos, me ha parecido igual de vergonzante el facista como el comunista, y los dos me han dejado el mismo mal cuerpo. No he contado si hay más pantallitas, más cuadros, más uniformes, etc. fascistas o comunistas. Creo que eso es lo de menos.
Lo que sí puedo recordar son los escalofríos que han recorrido mi cuerpo a cada paso que daba por este lugar. Mientras una música que ponía los pelos de gallina se instalaba dentro de mí y propiciaban un ambiente aun más estremecedor, empecé a recorrer con espanto todas las salas del museo. Encontraba salas con telégrafos de la época, escritorios que daban realismo a la situación con el flexo encendido y papeles antiguos por encima, como si el comandante de turno hubiera salido un momento, taquillas con uniformes nazis y comunistas, diferentes fotos y vídeos, paredes escritas con los nombres y algunas fotos de las víctimas...esto era algo así como, dentro de lo malo, lo más "light".
Algunas fotos de la red:




Lo peor de la visita viene cuando entras en el ascensor que te lleva al sótano. Nada más empezar a descender, se ilumina en la pared una pantalla donde se puede ver a un hombre hablando. Habla en húngaro pero el vídeo está subtitulado al inglés. De lo que pude "pillar", nos transmite incomprensión, el hombre no puede explicarse el por qué de tanto sufrimiento, cómo es posible que el ser humano pueda llegar hasta tal extremo..., y es que en el sótano encontramos diferentes celdas: una donde se puede escuchar un goteo incesante, una tórtura que llevaba a la locura..., otra donde se podía ver algo más de un palmo de agua, donde obligaban a los prisioneros a sentarse y mantenerse mojados, otra donde era imposible mantenerse de pie...; he tenido la oportunidad de entrar en alguna de ellas y he podido revivir, por unos segundos, la angustia que otros hombres años atrás tuvieron que soportar durante días, o quién sabe cuánto.
Cuando descubres que todo esto que has visto expuesto en un museo lo ha tenido que sufrir una determinada generación de la Humanidad, y que todo esto es historia REAL, que ha pasado, que se ha sufrido, hasta la persona menos sensible no puede evitar tragar saliva por un momento y conmoverse.
Me habría encantado echar fotos en cada una de ellas, pero me tengo que conformar con lo que poco que encuentro por Internet:



Sobran las palabras.

La parte baja de la fachada está repleta de fotos de diversas víctimas de esta barbarie humana, venga de izquierdas o de derechas:



Miles de víctimas inocentes que por casualidades de la vida acabaron aquí. A veces no nos damos cuenta de lo afortunados que estamos siendo. Nos quejamos de crisis, de salarios bajos, precios altos, pero ¿Algunas vez nos hemos tenido que quejar por pasarnos una semana entera sin ver la luz del día y sin ni siquiera poder ponernos de pie o secarnos la ropa?

Sí, tenéis razón, esta visita me ha conmovido demasiado. Quizás esa sea su función, pero cuando te das cuenta de que esto es solo una pequeña parte de toda la atrocidad que supusieron tanto el totalitarismo nazi como el comunista..., lo único que puedes hacer es dar gracias al destino de que solo estés contando esto por haber pagado 900 florines a una amable señorita en la entrada.

Como anécdota, decir que a la salida del edificio me he encontrado con una reivindicación por la libertad del pueblo palestino. ¿Qué cosas tiene la vida, no? El ser humano nunca cambiará.



Aquí el segurata le está pidiendo "amablemente" que retire el cartel y lo ponga a unos escasos metros de la entrada del edificio:


Caprichos del destino, cuando pensaba que estas cosas venían provocadas por la ignorancia de otros tiempos, me encuentro con que aun en pleno Siglo XXI tenemos que aguantar totalitarismos y guerras absurdas.

Borzasztló (terrible)